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John Carter renace como serie animada tras su histórico fracaso

John Carter tendrá nueva oportunidad con una serie de animación dirigida por Mark Andrews. Descubre cómo Disney intenta redimirse del mayor fracaso en taquilla...

John Carter renace como serie animada tras su histórico fracaso
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

John Carter: del mayor fracaso al renacimiento televisivo

La saga de John Carter serie animada ha experimentado un giro inesperado tras más de una década de silencio. En 2012, Disney lanzó lo que se convertiría en uno de los mayores desastres financieros del séptimo arte, con pérdidas que rondaron los 200 millones de dólares. Ahora, con un enfoque completamente distinto, el universo marciano creado por Edgar Rice Burroughs tendrá una segunda vida, esta vez en formato de serie televisiva de animación que promete hacer justicia a la obra original.

El proyecto denominado 'John Carter, Warlord Of Mars' representa una apuesta radicalmente diferente a la producción cinematográfica de 2012. En lugar de confiar nuevamente en actores de carne y hueso, los responsables han optado por la animación como medio para transportar a las audiencias a los exóticos mundos de Barsoom. Esta decisión estratégica busca aprovechar las avanzadas técnicas de animación contemporánea para capturar la escala épica y la imaginación desbordante que caracterizan los textos originales de Burroughs.

El contexto del desastre de 2012

Para entender la magnitud de esta segunda oportunidad, resulta fundamental analizar lo sucedido con la película original de John Carter serie animada que nunca debería haber costado tan caro. La cinta de 2012, dirigida por Andrew Stanton, contó con un presupuesto extraordinario de aproximadamente 300 millones de dólares, al que se sumaron otros 100 millones destinados exclusivamente a tareas de marketing y promoción. Estas cifras establecieron un umbral de rentabilidad prácticamente inalcanzable para cualquier película, incluso considerando el potencial de un elenco de primer nivel.

Andrew Stanton, conocido por sus éxitos previos en el mundo de la animación como 'Buscando a Nemo' y 'WALL-E', enfrentó su primer desafío dirigiendo una producción de acción real. Esta transición desde la animación al cine de actores vivos implicó complejidades técnicas, procedimientos de rodaje y retakes que elevaron exponencialmente los costos de producción. La falta de experiencia previa en este formato contribuyó significativamente al desbordamiento presupuestario.

Las decisiones que agravaron el fracaso

Además de los problemas presupuestarios, decisiones creativas cuestionables agravaron la situación de John Carter serie animada como oportunidad perdida. Disney decidió eliminar la segunda parte del título original, 'John Carter of Mars', debido a los traumas derivados del fracaso previo de 'Mars Needs Moms'. Esta elección dejó a los potenciales espectadores sin información clara sobre la naturaleza de la película, alimentando la confusión sobre su contenido exacto.

Los materiales promocionales tampoco ayudaron a clarificar la propuesta cinematográfica. Los tráileres resultaron crípticos y desorientadores, fallando en comunicar efectivamente la esencia de la historia y su atractivo para las audiencias. El resultado fue una película que recaudó únicamente 284 millones de dólares, una cifra completamente insuficiente considerando la inversión inicial y los gastos de marketing. Las pérdidas finales rondan los 180 millones de euros, consolidando este fracaso como el mayor en la historia del cine, reconocimiento que incluso figura en el Libro Guinness de los Récords.

El retorno: Mark Andrews y la animación

Más de catorce años después de este desastre monumental, Edgar Rice Burroughs, Inc., la empresa gestora de los derechos de autor, ha decidido resucitar el proyecto bajo una forma completamente diferente. La nueva iniciativa cuenta con el respaldo de profesionales altamente calificados que comprenden tanto el universo de John Carter como la industria audiovisual contemporánea. Mark Andrews, ganador de un premio Óscar por su trabajo como codirector de 'Brave (Indomable)' junto a Brenda Chapman, ha sido designado como director principal y co-showrunner de la serie.

La elección de Andrews no es fortuita. El director ya poseía conocimiento profundo del universo de John Carter, habiendo trabajado como guionista en la fallida película de Disney de 2012. Esta experiencia previa le proporciona perspectivas valiosas sobre qué funcionó y qué falló en aquel intento, permitiéndole dirigir la nueva serie hacia territorios creativos más fructíferos. Su trayectoria en animación de calidad cinematográfica posiciona a Andrews como el candidato ideal para traducir la épica de Burroughs al formato televisivo.

Un equipo de desarrollo prometedor

El proyecto de John Carter serie animada cuenta además con Michael Kogge como guionista principal y co-showrunner. Kogge ha construido una reputación sólida en la industria gracias a su trabajo extenso en las novelas del universo de Star Wars, demostrando su capacidad para manejar narrativas de ciencia ficción de gran escala. Su incorporación al equipo garantiza que el guión mantendrá coherencia con los elementos esenciales de la obra original mientras explora nuevas direcciones creativas.

Andrews ha manifestado su entusiasmo genuino por el proyecto, revelando que su fascinación por el universo de John Carter proviene desde la infancia. Especialmente lo cautiva la combinación única de elementos de ciencia ficción con fantasía que caracteriza a las novelas de Burroughs. El director ha enfatizado que la animación moderna representa el medio ideal para plasmar la grandiosidad y la complejidad del mundo de Barsoom, argumentando que las capacidades técnicas actuales permiten materializaciones visuales imposibles de lograr con acción real hace más de una década.

Independencia creativa respecto al pasado

Es fundamental destacar que esta nueva versión de John Carter serie animada no constituye una continuación o secuela de la película de Disney de 2012. En cambio, la serie se basará directamente en los textos literarios originales de Edgar Rice Burroughs, recontando la historia de manera completamente independiente y permitiendo a los creadores contemporáneos aportar sus propias interpretaciones artísticas. Esta aproximación ofrece la oportunidad de redefinir completamente la experiencia de John Carter para audiencias nuevas y antiguas admiradores de los clásicos literarios.

Hasta el momento, los detalles específicos sobre la producción permanecen bajo reserva. Los nombres de los actores de doblaje, la dirección artística visual, el estilo de animación empleado y la plataforma de distribución elegida aún no han sido revelados públicamente. Tampoco existe una fecha oficial de estreno, aunque es probable que el proyecto se encuentre en fases tempranas de desarrollo. La ausencia de estos detalles sugiere que el equipo creativo se enfoca actualmente en establecer fundamentos narrativos sólidos antes de proceder con las fases de producción más intensivas.

Perspectivas futuras para el universo de Burroughs

La apuesta por John Carter serie animada representa una declaración clara de que el universo creado por Edgar Rice Burroughs merece una representación adecuada en medios visuales modernos. Las novelas originales ejercieron una influencia titánica sobre géneros posteriores, inspirando directamente a creadores de obras maestras como 'Star Wars', 'Dune', 'Superman' y 'Avatar'. Reconocer esta herencia literaria e intelectual refuerza la legitimidad del proyecto y justifica el interés renovado en adaptar estas historias para públicos contemporáneos.

El formato de serie televisiva permite una expansión narrativa que una película no podría lograr, ofreciendo espacio suficiente para desarrollar personajes secundarios, subtramas complejas y la riqueza del mundo de Barsoom. La animación elimina las restricciones presupuestarias que acecharon la producción de 2012, permitiendo que los creadores enfoquen recursos en calidad narrativa y artística en lugar de luchas contra limitaciones tecnológicas. Este reposicionamiento estratégico sugiere que la industria audiovisual finalmente reconoce la valía intrínseca del material original y está dispuesta a invertir adecuadamente en su realización.

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